Tuesday, July 25, 2017

Reencuentro


¡No quiero llegar a la cita!, me aterra que de nueva cuenta nos miremos frente a frente. Y es que todos los días es lo mismo aunque, en cierta forma, ya estoy acostumbrado.

Pero, costumbre o no, sigue siendo incómodo en el mejor de los casos. Y no sólo es que en su cara observaré otra vez reproche, decepción y hasta preocupación; hoy especialmente veré salir nuevamente a la “bestia sedienta” que ha estado escondida por días sin más consuelo que algunos lapsos de sueño obligado por los estupefacientes que a propósito le he suministrado. He estado retrasando la cita pero, la verdad, es que entre más prolongue este encuentro más duro será el golpe que me espera… y le tengo más miedo a ese dolor.

Y es que hace años le hice promesas que hasta hoy no he cumplido. Fue fácil ignorarlo los primeros meses, él y yo acordábamos que el próximo sería… pero así fue cada mes hasta que llegó uno en el que no pude más y para callar su reclamo utilicé drogas; al inicio sólo alcohol pero después cosas más fuertes. Funcionaba.

Entraré a mi casa, seguro inconscientemente buscaré alguna distracción que retrase aún más mi encuentro pero hoy decididamente no haré caso; subiré las escaleras y entraré al sanitario. Colocaré las manos sobre el lavamanos y, lentamente, moveré mis ojos hacia el espejo y observaré con determinación a los ojos de la bestia que me espera impacientemente en las mayores profundidades de mi conciencia.

Roy Lobo (28.nov.2015)

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